ESPAÑA COLONIZA LA ETERNIDAD

Foto:MexSport

Julio 2, 2012

Por Antonio Rosales / redaccion@TiempodeFutbol.com

Twitter:@arosales8

Análisis

Eurocopa (4-0)

Estadio Olímpico de Kiev. Colonizar la eternidad, no es una cruzada sencilla, hasta los agnósticos terminan creyendo que detrás de cada juego, hay un Dios chiflado muriéndose de risa. No ocurrió con Brasil, la histórica verdeamarelha del 70, la de Pelé. Una revolución en estado puro, un culto evangelizado a mito, capaz de discutirle su condición de inmortales a los Dioses. Bendita expedición la que encabezó Johan Cruyff y su naranja mecánica, un equipo que fue capaz de digitalizar la era de piedra del Futbol. Johan humanizó el Olimpo y el Futbol floreció. Y entonces la creatividad se enamoro de la técnica y descubrió en España, un fascinante mundo. Una fábula propuesta para la eternidad, un libreto que desafía el reglamento a través de la viveza, de ese toque sutil, de ese tacto imposible.

España ha puesto punto en boca a cualquier revuelta de Zeus. Hace 4 años, en Viena desafío el reglamento. A partir de entonces la Furia Roja rediseño el curso de la historia, desde que el futbol es futbol. Desde antes. Ninguna selección tan ganadora, tan museística. El bingo cantado en Austria se patentó en Sudáfrica y en Kiev se encumbró ese sentimiento al barrio. Ahora se juega en las calles con boina, con los guantes de Iker Casillas y la bendición de Andrés Iniesta, como antes lo hicieron con la camiseta de Pelé o la mano de Maradona. Quijotesca evolución del futbol, que ahora se redacta en castellano, que es capaz de intimidar al más grande molino de Viento con botas en los pies y una bolsa de pipas en las manos. España ha trastornado el entorno en el edén y lo ha colonizado a través de su futbol de enciclopedia. Ante Italia, abrió el catenaccio que los Azzurri habían colocado desde 1920.

España fue capaz de reinventarse en Ucrania y en Polonia. Capaz de jugar con una seda, como lo hizo ante Irlanda o con un cuchillo entre los dientes como lo hizo ante Portugal.

Los congresistas deportivos podrán decir que este equipo, fue irreverente con su historia, que tenía minas vagantes por todo el campo, pero también se recordará que contaban con Iniesta. Nadie en este momento tiene esa chistera. Andrés tiene un poder desestabilizador. Un Houdini de epopeya, capaz de crear esa ilusión de peligro, aun cuando arranca a 50 metros de la portería contraria, hilo la seda con Cesc Fábregas que se movió como un autentico velocista, desafió la velocidad y disfrazado de Usain Bolt comenzó la movilización hacia la eternidad. Silva marco el primero, tras un obsequio de Cesc, Italia rebobinaba su pasado inmediato. De repente, disparado de una catapulta, el hombre bala español, Jordi Alba, anestesió la historia. El guion ya era español y el marcador también.

Alba ingreso al Barcelona, no por su fichaje de esta semana, sino por la comunión con Xavi Hernández, un pase perfecto del 8 catalán y un desborde de Alba que empezó 100 metros atrás, en el trayecto fue lateral, mediocampistas y goleador nato. Nadie le negó el segundo salmo de la noche, ni siquiera la pelota, que encontró en Jordi, a un altruista del futbol.

Fue España de menos a más, siempre con su libreto, un principio básico irrenunciable, a veces muy bien, a veces no tan bien, pero siempre con ese guion, el de autor, el que lo tiene en los cuernos de la luna. España es el futbol, porque el futbol es sobre todo engaño y nadie engaña mejor que los Españoles, criticados por no jugar con un 9, ese equipo demostró que su primer 9 es Iker, liberador de la Roja en los momentos más duros y termina con Torres que marcó después de estar en la banca más de 60 minutos. Así es esta España,  una mentira andante.

Sus movimientos lentos son como la cuerda de un arco que se está tensando para disparar una flecha inesperada, mortal, urgente y letal, como el 4to  gol de Mata, una flecha redonda para un equipo que gobierna en el paraíso.

TIEMPODEFUTBOL

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