Julio 16, 2012
Por Isabel Ortiz/ redaccion@TiempodeFutbol.com
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Rumbo a Londres 2012
La medalla de Roma marcó la irrupción gloriosa de un entonces niño, llamado Cassius Clay. Era un adolescente con algunos títulos amateur que autorizaban a vaticinar un gran boxeador. Lo que resultaba imposible predecir, en cambio, era que el moreno dócil que subió al ring dejaría allí mismo, la inocencia. Cassius lucho por el país, que a la vuelta le daría la espalda en un restaurante.
El Boxeador, peleador entre los peleadores jamás se imaginó que la Medalla de Roma, no representaría absolutamente nada, salvo su leyenda, el metal de Oro, no le permitió tomarse un café como cualquier comensal.
Cuenta la leyenda que una mala tarde, el Cassius del Boxeo, comprobó que tener la piel oscura representaba, en los Estados Unidos, un rasgo diferencial mucho más poderoso que su Punch y su jab.
Con 18 años de edad, al regresar a su país le negaron la entrada a un restaurante por ser negro. Indignado, renunció al triunfo arrojando la medalla al río Ohio. Despues se comprobó que jamás se deshizo de su presea, sin embargo con ello, el Cassius le recordó a un país de blancos que los por Negros el himno de la Barra y de las estrellas retumbaría con más fuerza en cada Olimpiada en donde compitieran.
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