Agosto 4, 2012
Por Antonio Rosales/ redaccion@TiempodeFutbol.com
Twitter:@TiempodeFutbol
Londres 2012
Análisis
Estadio wEMBLEY (4-2)
En el Futbol como en la vida, el Respeto se gana y el Miedo se impone. México lo ganó todo al mismo Tiempo, de las manos de Jesús Corona y de los Pies de 10 soldados con un adn muy raro, que lograron desinflar el fatalismo y conquistar la Semifinal en el Mítico Estadio de Wembley. 44 años después México conquista una semifinal muy cantarroteada, la del máximo culto para los mexicanos, la de futbol. Y lo hizo volando, de los guantes de Corona. Es Jesús Corona, la insignia de un equipo, que en este momento, es sin duda una de las máximas representaciones del sueño Olímpico. Con los focos en Paola, Alejandra, Aída, Mariana, Iván y Germán, se nos olvida que el TRI está custodiado por unas manos poderosas, las que tiene Chuy Corona, la ambición personificada, capaz de detener cuanto misil lanzaron los senegaleses. Corona, en este momento, no tiene comparación, ni siquiera Guillermo Ochoa, cuenta en este momento con un catálogo de paradas de tanta importancia, Un repertorio infinito, lleva en los Guantes Corona. Chuy se creció ante el rango de esta cita y esta mañana evitó un sofocón, cuando Senegal se amotinaba en su territorio.
México fue capaz de liquidar al gran gigante Africano, cuando el corpulento escuadrón de raza negra, había logrado empatar el partido. Corona impulso a Gio y a Herrera, en ese descuento agotado, casi deshecho el partido, El Tri del Flaco tena encontró el camino a la semifinal, cuando se miraba en otro brusco despertar. Si bien el Chatón con ese cabezazo y Aquino apareciendo en el momento justo, porque habían catapultado al Tri, Senegal con su 1.90 de estatura, se encargo de ajustar la balanza. Otra vez el empate, otra vez México había hecho de la anécdota una forma usual de vida.
Sin embargo ante un Remate de Balde, que no tenía otra dirección que el Gol, Corona de nuevo fue Superman y Voló. México estaba a punto de caer en Londres. Hasta ese punto hizo erupción el fatalismo Mexicano, perder una ventaja de dos goles y verse contra la pared, una vez más. El verdadero vértigo estaba en el marcador, a un gol de la eliminación.
Sin embargo ese verso de Corona, despertó a Gio Dos Santos y anestesió a los de Senegal. Fue todo para los africanos que se inmolaron cuando México buscaba a la gallina de las medallas. Fue Gio el que desanudó las gargantas mexicanas. Ese fabricante del Gol, que aprovecho el error senegalés para inclinar la balanza mexicana. Todavía Corona, se dio tiempo de volar una vez más, era todo para el cuadro de Senegal. Con el depósito vació, entregaron la cuchara y Herrera decantaba el 4to gol.
Tiene merito lo que logró Senegal, evoco a los fantasmas mexicanos, que apunto estuvieron de jalarle las patas, pero Chuy que no se envolvió en el estado comatoso de su equipo, salvo el Honor y abrió las bocas de sus detractores, mientras Japón se inventa una arma que pueda atravesar el muro de Jesús.
TIEMPODEFUTBOL


