Julio 13, 2012
Por Nicolás Templos / redaccion@TiempodeFutbol.com
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RUMBO A LONDRES 2012
Reportaje
México, DF. En plena guerra fría, el presidente estadounidense, Jimmy Carter, lideró un boicot contra los Juegos Olímpicos de Moscú. La excusa fue la invasión de Agfanistán por parte de la Unión Soviética. La politización de los Juegos fue absoluta. Lo que sucedía en el mundo se reflejaba en el olimpismo. Ya no era sólo que Estados Unidos se negara a competir en Moscú, sino que 36 países más de su área de influencia se adhirieron a la decisión de Carter. En total 65 países declinaron la invitación para participar en los Juegos. Durante la ceremonia, el espacio aéreo soviético se cerró por miedo a ataques terroristas.
Sólo 80 países acudieron a Moscú, la cifra más baja desde 1956. La URSS, como no podía ser de otra manera, obtuvo un botín sensacional: 80 medallas de oro, 69 de plata y 46 de bronce. Y detrás, la RDA. Y detrás, Bulgaria.
Las estrellas fueron, naturalmente, soviéticas: El gimnasta Dityatin, seis medallas en un solo día, y el nadador Salnikov, primer hombre en el mundo en bajar de 15 minutos en 1.500 y que estaría invicto en 61 finales.
Pero el de Moscú no fue el primer boicot masivo en la historia de los Juegos: en Melbourne 1956, varios países se negaron a participar, entre ellos España, por otra invasión soviética, esta vez, la de Hungría.
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